Equidad racial en salud mental de las minorías: empoderando el cambio

Equidad racial en salud mental de las minorías: empoderando el cambio

Por Linda Washington-Brown, PhD, EJD, MSN, PNP, ANP-C, FNP, FAANP, FAAN

Julio es el Mes de la Salud Mental de las Minorías. De acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente 51 millones de estadounidenses mayores de 18 años reportan padecer una enfermedad mental. Actualmente hay más de 200 tipos clasificados de enfermedades mentales, pero algunos de los tipos principales son:

  • Trastorno de ansiedad
  • Trastorno bipolar
  • Trastorno de alimentación
  • Depresión
  • Psicosis o esquizofrenia

Los problemas de salud mental afectan a personas de todos los ámbitos de la vida, y la pandemia de COVID-19 solo exacerbó el problema. Esto es especialmente cierto en las minorías, con la lucha creciente para enfrentar las desigualdades sociales y las disparidades de salud relacionadas con las condiciones de vida y el entorno laboral, entre otros problemas. Esta combinación ha empeorado el estrés y ha incrementado los problemas de salud mental.

Una de las barreras más importantes para la atención de la salud mental en estas comunidades es la falta de apertura para recibir tratamiento y los estigmas relacionadas a aceptar que se necesita ayuda. Es hora de romper el ciclo y, afortunadamente, algunos afroamericanos de alto perfil lideran el camino:

  • La estrella del tenis Naomi Osaka recientemente compartió su lucha con la salud mental ocasionada por el estrés y la carga puesta sobre las minorías que participan en deportes que de manera tradicional son dominados por los blancos.
  • El ex receptor abierto de los Miami Dolphins, Brandon Marshall, anunció que fue diagnosticado con un trastorno límite de la personalidad (TLP) para ayudar a romper el estigma referente a recibir tratamiento.
  • La estrella de la música pop Janet Jackson ha sido muy abierta sobre su lucha contra la depresión y ha sido una gran defensora de la concienciación sobre estos problemas dentro de la comunidad afroamericana.

Como enfermera practicante (NP), he visto a muchos pacientes que han lidiado con problemas de salud mental, incluyendo a un atleta profesional que fue liberado de su contrato, lo que inició una espiral descendente de depresión y abuso de sustancias. La salud mental afecta bastante a todas las minorías, desde las personas normales hasta las que se encuentran en la cima del deporte y el entretenimiento.

Los dos principales trastornos que las personas deben conocer son la ansiedad y la depresión. La ansiedad es una reacción normal al estrés. Ayuda a lidiar con una situación tensa, pero cuando se convierte en un miedo irracional y excesivo a las situaciones diarias, la ansiedad se convierte en un trastorno incapacitante. Así mismo, la depresión es más que sentirse decaído o tener un mal día. Cuando un estado de ánimo triste dura mucho tiempo e interfiere con el funcionamiento diario, una persona puede tener depresión clínica. Un NP puede ayudar a las personas a diferenciar los síntomas de ansiedad y depresión.

Los síntomas de ansiedad tienden a agruparse alrededor del miedo y pavor excesivos e irracionales, y cada trastorno de ansiedad tiene síntomas diferentes. Por ejemplo, el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) puede presentarse con preocupación acompañada de fatiga, dolores de cabeza, tensión muscular u otros síntomas físicos. Los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) pueden tener pensamientos o imágenes persistentes e indeseados o la necesidad urgente de hacer algunos rituales. Las personas que experimentan un trastorno de pánico pueden tener sentimientos de terror que atacan de manera repentina y repetida sin previo aviso. Estos sentimientos se suelen acompañar de taquicardia, sudoración, debilidad, desmayos y mareos. Por último, los que padecen fobia social tienen miedo persistente, intenso y crónico de ser observados, juzgados, avergonzados o humillados. La fobia social se suele acompañar de rubor, sudoración profusa y otros síntomas físicos.

Los síntomas de la depresión se suelen presentar con sentimientos de tristeza o ansiedad. Se experimenta falta de interés en actividades que solían ser divertidas, irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño o mantenerse dormido, dormir demasiado o despertarse demasiado temprano. Por lo general, no se tiene apetito o se come en exceso, se experimentan dolores y molestias y se tiene dificultad para concentrarse, recordar detalles o tomar decisiones.

Los trastornos de ansiedad por lo general se tratan con una combinación de medicamentos y terapia cognitivo-conductual (TCC), con resultados exitosos. Muchas personas con trastornos de ansiedad también se benefician de grupos de apoyo, asesoramiento familiar y recursos educativos. Además, existen varios tratamientos para la depresión que pueden ayudar a reducir los síntomas o acortar la duración de la depresión, incluyendo sesiones de terapia o medicamentos.

El objetivo primario y más importante del tratamiento es alentar a los pacientes a comunicarse con alguien de su confianza, de preferencia un profesional de la salud capacitado en asesoramiento sobre salud mental. Los pacientes deben participar en grupos de apoyo y asesoramiento familiar, y utilizar recursos educativos. La mayoría de las terapias duran poco tiempo y se enfocan en pensamientos, sentimientos y problemas en la vida de una persona.

Los medicamentos también pueden ser efectivos para tratar la ansiedad y la depresión. Tomar medicamentos recetados ansiolíticos o antidepresivos puede ayudar a mejorar el estado de ánimo de una persona y sus habilidades de afrontamiento. Si usted o alguien cercano presenta síntomas relacionados con la salud mental, hable con un proveedor de atención sanitaria, como un NP, para determinar qué opciones de tratamiento podrían funcionar mejor.

Los problemas de salud mental pueden tener efectos adversos importantes en las minorías. Si se necesita apoyo de salud mental, las personas o miembros de la familia deben encontrar un proveedor de tratamiento en el área. Si la persona está en crisis o corre el peligro de hacerse daño a sí misma o a otros, llame al 9-1-1 para obtener servicios médicos de emergencia y llame a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio (1-800-273-8255). Una vez que se asigna un consejero, la persona debe comunicarse con su proveedor de atención primaria u otro experto en atención sanitaria capacitado en consejería de salud mental. Aquellos que presentan síntomas de salud mental deben acercarse a sus seres queridos y amigos cercanos para obtener apoyo y, lo más importante, cumplir con las guías de tratamiento recetadas por su proveedor de atención sanitaria.